jueves, 19 de marzo de 2026

Objetivo científico: no dejar de ser.

El autor de este blog tiene como objetivo científico no dejar de ser.

No dejar de ser él. No dejarse arrastrar por la apatía. Trabajar para que su comunidad no deje de ser una comunidad. Trabajar para que la humanidad no deje de ser humana (y se deje arrastrar por sus demonios).


Nota: Al igual que hacen algunos divulgadores, recomiendo leer este post escuchando de fondo “Sobreviviré”, de Zero: https://www.youtube.com/watch?v=HUNZ8vtdRrE



Lo primero, el contexto.


Hace unos tres años (año arriba, año abajo) abandoné el blog y dejé de estar al día en las redes sociales de Ciencia. Razón: tristeza al ver cómo la revolución divulgativa, que había nacido hace unos 15 años (año arriba, año abajo), estaba degenerando a la misma vez que degeneraba España, Europa y el Mundo. Y, no sólo casi no participo en la divulgación científica en redes, también desde hace unos 5 años he dejado de consumir “noticias” de actualidad (aunque me mantengo informado de lo que pasa -debates y análisis al final de la semana de lo acontecido-) porque no le hace ningún bien a mi salud mental.


¿Hace unos 5 años? Sí, más o menos.

Fue cuando un amigo de derechas, que jamás había expresado afinidad política (pues su empresa dependía de contratos con la administración), mostró con orgullo su afinidad hacia un partido violento, machista, racista y generador de bulos. Desde ese momento fui consciente de lo que estaba pasando y el miedo empezó a apoderarse de mí. No es que me sorprendiera su afinidad, lo que me sorprendió fue que mostrara, sin vergüenza, sus miserias.

Las miserias (envidias, mentiras, insultos, violencias…) que antes todos tratábamos de contener/retener/ocultar, no tardaron ni dos años en cabalgar sin control también por las redes sociales de divulgación científica. Mis miedos se materializaron: “las miserias estaban siendo alimentadas y nada quedaría libre de esa contaminación”.

Sin ir más lejos, hace un mes (más o menos), leí por las redes sociales “[...] esta foto es la única que he conseguido sacar sin un magrebí o subsahariano. […] puta pena”. Hace 10 años nadie podía imaginar que alguien pudiera decir estas cosas sin sentir vergüenza


Lo segundo, ¿y ahora qué?


Nada. No creo que se pueda hacer nada. Creo que solo cuando pisemos el escalón más bajo de esta degeneración será posible la regeneración.


Pero nuestros hijos y nuestros alumnos se merecen que lo intentemos.


Yo solo puedo aportar cual creo que debe de ser el camino. Puedo estar equivocado, pero creo que el primer paso es saber que nuestra mente nos engaña en algunas ocasiones por culpa de los sesgos cognitivos que toda cabecita lleva de serie. Si asumimos esta realidad, nos mostraremos precavidos frente a manipuladores porque, obviamente, ellos utilizan esos sesgos para llevarnos “al huerto”.


En estos últimos años, de menos redes sociales e informativos, he leído mucho: filósofos, sociólogos, científicos, historiadores… Un tema que me interesó es la eterna discusión, Rousseau (el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo corrompe) frente a Hobbes (el hombre es egoísta por naturaleza y es la sociedad la que lo “socializa”).

Pero, a efectos prácticos, ¿qué más da? Sea como sea (en una cantidad o en otra, según persona y momento, por culpa de la sociedad o de la naturaleza humana) dentro de nosotros convive la bondad y el egoísmo, el odio y la empatía, la humildad y la prepotencia, la violencia y la amabilidad….


Hace poco, en un libro, leí que existía una leyenda cherokee que viene muy a cuento contaros aquí y ahora:



… ganará el que más alimentes. ¡Sí! así es. No ganará el comportamiento que nosotros en determinado momento más deseemos (por creerlo más justo o más lógico) ganará aquél que más practiquemos. Inercia cognitiva se llama. Y esto es importante, porque quizás la realidad que percibimos sea errónea, recuerda que estamos sometido a sesgos cognitivos que a veces nos impiden ver la realidad tal y como es (sobre todo si alguien nos manipula, cosa muy fácil de hacer porque aprovechan nuestros sesgos y que no estamos siempre alerta).


Y ser por inercia buena gente es importante, porque si te dejas llevar impulsivamente por comportamientos despreciables, puedes ser tú el que provoque esa maldad que antes no existía, aunque tú la percibieras. Profecía autocumplida se llama. En efecto, esto es así. Pongamos un ejemplo: “si tú desprecias a algún colectivo por pensar que son violentos, generarás rechazo en ese colectivo y, día tras día, se irán cargando de ira hacia ti. Llegará un momento en el que alguien (aquél que menos aguante tenga) se comporte de forma violenta y tú tendrás tu profecía cumplida”.


Resumiendo y terminando ¿esperanza?


No. Lamento decir que no la tengo.


¿Entonces? ¡Qué entonces ni qué niño muerto! ¡Qué más da tener o no esperanza! Lo que tenemos que hacer es sacar “dos enseñanzas” de la Ciencia:

  1. Estemos alerta y no nos dejemos llevar por nuestros sesgos cognitivos

  2. Seamos buena gente, en principio, con toda la gente


Y poco más que decir. Sobreviviré.


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