lunes, 1 de enero de 2018

¡Apréndeselo! Cuando el mal uso del lenguaje corrompe el concepto


Y esta historia comenzó de la siguiente manera.

Estaba yo sentado en la sala de profesores y vi a una compañera a la que le tenía que pedir unos 15 minuticos de su sesión.

- ¡Qué sean 10! ¡Qué se tienen que espabilar! -Me contestó ella-.

- La verdad es que sí se tienen que espabilar -Opiné yo-. Quieren las cosas muy machacadas. Si les das recursos, no los investigan. Solo quieren lo que se les dice claramente que va a entrar ¡y encima lo quieren muy masticadito!

Hasta aquí nada nuevo. Incluso ellos te lo dicen: "La culpa no es nuestra, siempre nos han dado clase así"

El caso es que un profesor, desde el otro lado de la mesa, dijo:

- Yo también estoy harto del "apréndeme". Ya ni siquiera ellos tienen que aprender, tenemos nosotros que "aprendérselo" a ellos.

Nos echamos unas risas... pero la cosa no es para echarse unas risas.

¿Sería posible que algún alumno, padre o político empezara a usar esas palabrejas? Creo sinceramente que sí.

Puede llegar el día en que a los profesores nos obliguen que los alumnos aprendan, y no nos controlen cómo enseñamos. ¡Un momento! ¡Ese día ya ha llegado! Recordar que el principal argumento usado por los políticos para reflexionar sobre la calidad educativa son los resultados de las pruebas PISA. Entonces, quizás tenga sentido que los profesores "aprendamos" los contenidos en las cabezas de los alumnos, al menos se valorará algo que directamente hacen los docentes.

Pero eso no tiene sentido. No olvidemos que aprender es una cosa que hacen los alumnos. Sin duda los profesores podemos influir y podemos influir mucho, pero si los alumnos NO quieren (o pueden), si NO hacen lo que tienen que hacer, si NO ponen de su parte... si pasan cosas como esas, ¡los alumnos no aprenden y los profesores no son los responsables!

Me gusta pensar que es lo mismo que pasa con el verbo amar. Yo puedo hacer muchas cosas para que alguien me ame, pero será la otra persona la que decidirá si me ama o no. Si alguien te ama te alegras, pero no puedes culparte, NI DEJAR QUE NADIE TE CULPE, porque que no te amen. Y la razón es simple, es la otra persona la que decide si te ama o no.

Voy terminando.

Creo que debemos de andarnos con cuidado, porque lo que fueron unas risas sin importancia, en una sala de profesores, se pueden convertir en una degeneración conceptual. Si dentro de poco empiezas a oír a alumnos diciendo apréndemelo y a pedagogos y políticos diciendo apréndeselo, ACUÉRDATE DE ESTE POST

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